Goles contra el olvido

Publicado por en nov 2, 2015 en Blog | Comentarios desactivados

Goles contra el olvido

Qué poquito cuesta hacer feliz a una persona y qué satisfacción da hacerlo posible.

Por diferentes circunstancias, las personas nos necesitamos los unos a los otros, es la única forma de subsistir en este mundo. Somos como un equipo, no hay posibilidad de éxito si no trabajamos conjuntamente. Hace unos días viví una de las experiencias por la que me siento orgulloso de haber sido futbolista profesional durante una etapa de mi vida. Visité, junto a otros compañeros de diferentes generaciones, un Centro de tercera edad y un Centro de día con personas con deterioro cognitivo, Alzheimer. Para ser más claros, personas con pérdida de memoria.

A la entrada al Centro, nos enseñaron las diferentes dependencias donde se realizan distintos talleres y la dinámica diaria de las personas con esta enfermedad. Entramos a una sala donde había entre doce y quince personas realizando un taller. La directora desvió un poco la atención hacia ella y pregunté: ¿a quién le gusta el fútbol?  Automáticamente levantaron la mano 7 u 8 personas, la directora nos presentó y surgió algo emocionante; todos nos recordaban cuando mencionaban nuestros nombres. Venían hacia nosotros, nos daban la mano, nos abrazaban, se ponían las manos en la cabeza al mismo tiempo que decían: “no me lo puedo creer, pero si tú eres Giner de Aboraya. Cómo subías la banda, qué fuerza. Recuerdo que jugabas con Voro y Camarasa, ¡qué defensa de valencianos!” Reconozco que en esos momentos me emocioné y hasta solté algunas lágrimas. Eran felices recordando momentos de 30 ó 40 años atrás,  y al mismo tiempo nos trasladábamos a esos momentos que recordaban al detalle, increíble. Me hicieron sentir como que estaba en activo. Mientras lo contaban, parecía como que estaba en el terreno de juego, en Mestalla, cogiendo el balón y galopando por la banda, al mismo tiempo que él y su padre se levantaban de su asiento en la grada y me empujaban con su ánimo para llegar a la portería contraria. No sé describirlo mejor, hay que verlo, escucharlos, entenderlos y disfrutar con ellos.

Finalizo diciendo que todos, directa o indirectamente, corremos el riesgo de tener esta situación y por dura que sea tenemos que saber que ellos también pueden ser felices. Gracias a los profesionales que trabajan con ellos y gracias a ellos mismos por habernos hecho revivir momentos irrepetibles.

Un abrazo

Fernando Giner

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